Tengo la certeza de que Dios me ha adoptado como su hijo/a y rara vez dudo de su aceptación hacia mí.
Explora la disposición a ser honesto contigo mismo y ante Dios sobre tus emociones profundas, miedos, penas y heridas ocultas.
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«Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos.»Salmo 139:23 (NVI)
La salud emocional no es una teoría; es una vivencia diaria tanto en soledad como en el trato con los demás. Es natural sentirse inquieto o incómodo ante algunas de estas preguntas. Recuerda que este tiempo de reflexión no revelará nada sobre ti que Dios no conozca de antemano. Puedes atreverte a ser completamente franco porque Él te ama entrañable e incondicionalmente.
Puntúa cada afirmación según la medida en que describe tu realidad actual:
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Tengo la certeza de que Dios me ha adoptado como su hijo/a y rara vez dudo de su aceptación hacia mí.
Disfruto adorando a Dios tanto en mi tiempo a solas como junto a la comunidad.
Dedico tiempo de calidad con regularidad a la lectura de la Biblia y a la oración.
Reconozco mis dones espirituales e inclinaciones únicas que Dios me ha dado y los pongo activamente al servicio de los demás.
Participo activamente en mi comunidad local.
Tengo claro que mis recursos (dinero, tiempo, talentos y dones) están a disposición de Dios y no de mí mismo.
Comparto mi fe de forma natural y coherente en mi entorno diario y en mi comunidad.
Me resulta fácil identificar lo que siento en mi interior.
Juan 11:33; Lucas 19:41-44Estoy explorando zonas de mí mismo que antes ignoraba o evadía, y a dejar que Jesús me transforme por completo.
Romanos 7:21-25; Colosenses 3:5-17Disfruto de momentos de quieta meditación para reflexionar junto a Dios y conectar conmigo mismo.
Marcos 1:35; Lucas 6:12Puedo hablar abiertamente sobre mis emociones, sexualidad, alegrías y penas.
Salmo 22; Proverbios 5:18-19; Lucas 10:21Soy capaz de gestionar y encauzar el enfado de manera sana, buscando la restauración personal y de las relaciones.
Efesios 4:25-32Soy honesto conmigo mismo y con personas de confianza respecto a mis dudas, heridas, penas, creencias y sentimientos ocultos.
Salmo 73, 88; Jeremías 20:7-18Afronto los conflictos de forma directa, respetuosa y clara, sin recurrir a dinámicas tóxicas que pude haber vivido en mi infancia o familia (como podrían ser: evasiones, escalada de tensión, descalificaciones o recurrir a un tercero en lugar de dirigirme a la persona implicada).
Mateo 18:15-18He procesado de forma consciente el impacto de eventos difíciles de mi pasado (pérdidas, rupturas, momentos de crisis o descalabros financieros).
Génesis 50:20; Salmo 51Puedo dar gracias a Dios por mi trayectoria vital al ver cómo ha utilizado cada vivencia para moldear quién soy hoy.
Génesis 50:20; Romanos 8:28-30Identifico con claridad las inercias o patrones familiares poco saludables («pecados generacionales») como fallos de carácter, secretos, mentiras, adicciones, formas insanas de reaccionar ante el dolor y ante otros.
Éxodo 20:5; Génesis 20:2; 26:7; 27:19; 37:1-33No necesito la aprobación de otros para sentirme bien conmigo mismo.
Proverbios 29:25; Gálatas 1:10Asumo la responsabilidad de mis decisiones y de mi historia personal sin culpar a los demás.
Juan 5:5-7Admito con facilidad cuando me equivoco y no me cuesta pedir perdón de corazón.
Mateo 5:23-24Puedo compartir mis debilidades, limitaciones, fracasos y errores sin ponerme a la defensiva.
2 Corintios 12:7-12Las personas de mi entorno me ven como alguien cercano, transparente, amable y fácil de tratar.
Gálatas 5:22-23; 1 Corintios 13:1-6Quienes me conocen dirían que no soy una persona susceptible ni que se ofenda con facilidad.
Mateo 5:39-42; 1 Corintios 13:5Acepto las observaciones constructivas y las reacciones de otros con apertura y buena disposición.
Proverbios 10:17; 17:10; 25:12No suelo juzgar ni criticar a los demás.
Mateo 7:1-5Suelo ser una persona rápida para escuchar, prudente al hablar y capaz de ponerme en el lugar del otro.
Santiago 1:19-20No me sobrecargo de compromisos ni tiendo a abarcar más de lo que realmente puedo gestionar.
Mateo 4:1-11Sé decir «no» con serenidad ante demandas o peticiones que sobrepasan mi capacidad actual.
Marcos 6:30-32Entiendo que mi temperamento puede ser tanto una fortaleza como un reto según el contexto a la hora de reaccionar adecuadamente.
Salmo 139; Romanos 12:3; 1 Pedro 4:10Sé diferenciar cuándo debo apoyar a alguien a llevar su carga (Gálatas 6:2) y cuándo debo permitir que asuma su propia responsabilidad.
Gálatas 6:5Conozco mis capacidades emocionales, relacionales, físicas y espirituales, y desconecto periódicamente para «recargar las pilas».
Marcos 1:21-39Mantengo un buen equilibrio entre la vida familiar, el trabajo, el descanso y el ocio saludable.
Éxodo 20:8Hablo con naturalidad de mis bajones, pérdidas, desengaños y frustraciones.
Salmo 31:1-8; 51:1-12Cuando las cosas no van bien, me detengo a procesar cómo me siento en lugar de disimular como si no pasara nada.
2 Samuel 1:4, 17-27; Salmo 51:1-17Me tomo tiempo para vivir el duelo y la tristeza ante las pérdidas, siguiendo el ejemplo de David (Salmo 69) y de Jesús.
Mateo 26:39; Juan 11:35; 12:27Personas que atraviesan momentos de dolor y aflicción acuden a mí porque perciben que reconozco las desgracias y aflicciones de mi propia vida.
2 Corintios 1:3-7Me permito llorar y atravesar etapas de desánimo o tristeza, buscando entender qué hay detrás y permitiendo que Dios actúe en mí a través de ellas.
Salmo 42; Mateo 26:36-46Tengo la capacidad de conectar con el mundo emocional de los demás y ponerme de verdad en su piel.
Juan 1:1-14; 2 Corintios 8:9; Filipenses 2:3-5Mi entorno me considera una persona atenta, receptiva y con sensibilidad hacia lo que les pasa a los demás.
Proverbios 29:11; Santiago 1:19Tengo una comprensión sana de mi identidad, mi trasfondo, mis valores, gustos, aversiones y áreas de vulnerabilidad.
Juan 13:3Me acepto a mí mismo tal como soy.
Juan 13:1-3; Romanos 12:3Desarrollo relaciones profundas y auténticas con personas de diferentes orígenes, culturas, niveles socioeconómicos o educativos.
Juan 4:1-26; Hechos 10-11Sufro de verdad con quien sufre y me alegro genuinamente con el éxito ajeno.
Romanos 12:15Doy margen a las personas para que desmonten mis prejuicios e ideas previas sobre ellas.
Proverbios 20:5; Colosenses 3:12-14Cuando alguien me hiere, expreso cómo me he sentido utilizando la primera persona («yo siento...») en lugar de atacar o culpar («tú hiciste...»).
Proverbios 25:11; Efesios 4:29-32Rara vez juzgo precipitadamente a los demás sino que actúo como un agente de paz y reconciliación.
Mateo 7:1-5Quienes me conocen confirmarían que amar bien a los demás es prioritario en mi vida.
Juan 13:34-35; 1 Corintios 13Este informe reúne los resultados de tu autoevaluación basada en los principios de Pete Scazzero («Una iglesia emocionalmente sana»), analizando por separado los fundamentos de discipulado (Parte A) y la vivencia emocional y relacional (Parte B).
Parte A (Fundamentos) y Parte B (Salud emocional) analizadas independientemente
Base de tu relación con Dios, vida devocional, servicio y comunidad.
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Suma integral de los 6 principios de madurez emocional y relacional.
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Traza visual fiel al diagnóstico del libro para ubicar cada área en su franja correspondiente
Tu perfil: Los puntos indican la puntuación obtenida en cada principio y la franja correspondiente a tu nivel actual de madurez según el diagnóstico del libro.
Explicación de cada principio, puntuación obtenida y significado de tu nivel actual
Explora la disposición a ser honesto contigo mismo y ante Dios sobre tus emociones profundas, miedos, penas y heridas ocultas.
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Evalúa la capacidad de procesar las heridas e inercias familiares de origen para vivir en la libertad y perdón de Jesucristo.
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Mide la apertura a reconocer errores, pedir perdón sinceramente, aceptar críticas constructivas y renunciar a la autodefensa.
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Trata sobre el respeto a los propios límites físicos, emocionales y de tiempo, sabiendo decir «no» y guardando tiempos de descanso.
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Considera la capacidad de transitar el duelo y el dolor sin evasiones, permitiendo que Dios transforme el sufrimiento en madurez.
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Evalúa la madurez en el amor al prójimo: empatía real, escucha activa, respeto a las diferencias y resolución pacífica de conflictos.
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Descripción completa de cada etapa según Pete Scazzero
Capacidad de amar, asumir responsabilidad personal, empatizar y vivir seguro en el amor de Cristo.
Puedo respetar y amar a otros sin tener que cambiarlos, enjuiciarlos o criticarlos. No espero que nadie sea perfecto para satisfacer mis necesidades de relacionarme, ya sea mi esposa, padres, amigos, jefe o pastor. Amo y aprecio a las personas por lo que son como individuos íntegros, lo bueno y lo malo, y no por lo que puedan darme o por cómo se comporten. Asumo responsabilidad por mis propios pensamientos, sentimientos, metas y acciones. Cuando estoy bajo presión, no caigo en una mentalidad de víctima o un juego de quién tiene la culpa. Puedo manifestarle mis propias creencias y valores a aquellos que están en desacuerdo —sin volvernos adversarios— conmigo. Soy capaz de determinar con exactitud mis limitaciones, fuerzas y debilidades y discutirlas abiertamente con otros. En perfecta sintonía con mis propias emociones y sentimientos, puedo penetrar en el mundo emocional de otros, encontrándome con ellos en el sitio de sus sentimientos, sus necesidades y preocupaciones. Estoy profundamente convencido de que Cristo me ama absolutamente y que no tengo nada que probar.
Comportamiento adaptado exteriormente, pero defensivo ante la crítica y centrado en la supervivencia.
Como un adolescente físico, conozco las formas correctas en que debo comportarme para «encajar» en la sociedad adulta y madura. Puedo sentirme amenazado y alarmado en lo interno cuando se me dirige una crítica constructiva, y adopto rápidamente una actitud defensiva. Llevo inconscientemente la cuenta del amor que ofrezco, de forma que pueda reclamar algo a cambio en un momento posterior. Cuando estoy en un conflicto, puede que reconozca alguna falta de mi parte, pero insistiré en demostrar la culpabilidad de otros, probando por qué son más culpables. Debido a mi empeño en sobrevivir, tengo problemas para escuchar realmente las penas, los desengaños, o necesidades de otra persona sin preocuparme de mí mismo.
Estabilidad condicional: bien cuando las cosas van bien, pero vulnerable ante la frustración.
Como un niño físico, cuando la vida me favorece y recibo todas las cosas que quiero y necesito, estoy contento y parezco bien ajustado emocionalmente. Sin embargo, tan pronto como la frustración, el estrés, la tragedia, o la ira entran en escena, me deshago rápidamente por dentro. Interpreto los desacuerdos como una ofensa personal y los demás me hieren fácilmente. Cuando no consigo lo que quiero, me quejo a menudo, escenifico una rabieta emocional, me retiro, manipulo, arrastro los pies, me vuelvo sarcástico, o tomo venganza. Tengo dificultades para discutir en calma con otros lo que quiero y espero de ellos de una manera amorosa y madura.
Necesidad de cuidado externo y dificultad para procesar el mundo emocional propio y ajeno.
Como un infante físico, busco personas que me cuiden más de lo que yo me ocupo en cuidarlas. A menudo tengo dificultades para describir y experimentar mis sentimientos de forma sana y rara vez entro en el mundo emocional de otros. Me guía constantemente una necesidad de gratificación instantánea, utilizando frecuentemente a otros como objetos para satisfacer mis necesidades, y no estoy consciente de cómo los afecta o hiere mi comportamiento. La gente me percibe a veces como desconsiderado, insensible y egoísta.
Registro detallado de tus respuestas a cada una de las 47 afirmaciones
Tengo la certeza de que Dios me ha adoptado como su hijo/a y rara vez dudo de su aceptación hacia mí.
Disfruto adorando a Dios tanto en mi tiempo a solas como junto a la comunidad.
Dedico tiempo de calidad con regularidad a la lectura de la Biblia y a la oración.
Reconozco mis dones espirituales e inclinaciones únicas que Dios me ha dado y los pongo activamente al servicio de los demás.
Participo activamente en mi comunidad local.
Tengo claro que mis recursos (dinero, tiempo, talentos y dones) están a disposición de Dios y no de mí mismo.
Comparto mi fe de forma natural y coherente en mi entorno diario y en mi comunidad.
Me resulta fácil identificar lo que siento en mi interior.
Juan 11:33; Lucas 19:41-44Estoy explorando zonas de mí mismo que antes ignoraba o evadía, y a dejar que Jesús me transforme por completo.
Romanos 7:21-25; Colosenses 3:5-17Disfruto de momentos de quieta meditación para reflexionar junto a Dios y conectar conmigo mismo.
Marcos 1:35; Lucas 6:12Puedo hablar abiertamente sobre mis emociones, sexualidad, alegrías y penas.
Salmo 22; Proverbios 5:18-19; Lucas 10:21Soy capaz de gestionar y encauzar el enfado de manera sana, buscando la restauración personal y de las relaciones.
Efesios 4:25-32Soy honesto conmigo mismo y con personas de confianza respecto a mis dudas, heridas, penas, creencias y sentimientos ocultos.
Salmo 73, 88; Jeremías 20:7-18Afronto los conflictos de forma directa, respetuosa y clara, sin recurrir a dinámicas tóxicas que pude haber vivido en mi infancia o familia (como podrían ser: evasiones, escalada de tensión, descalificaciones o recurrir a un tercero en lugar de dirigirme a la persona implicada).
Mateo 18:15-18He procesado de forma consciente el impacto de eventos difíciles de mi pasado (pérdidas, rupturas, momentos de crisis o descalabros financieros).
Génesis 50:20; Salmo 51Puedo dar gracias a Dios por mi trayectoria vital al ver cómo ha utilizado cada vivencia para moldear quién soy hoy.
Génesis 50:20; Romanos 8:28-30Identifico con claridad las inercias o patrones familiares poco saludables («pecados generacionales») como fallos de carácter, secretos, mentiras, adicciones, formas insanas de reaccionar ante el dolor y ante otros.
Éxodo 20:5; Génesis 20:2; 26:7; 27:19; 37:1-33No necesito la aprobación de otros para sentirme bien conmigo mismo.
Proverbios 29:25; Gálatas 1:10Asumo la responsabilidad de mis decisiones y de mi historia personal sin culpar a los demás.
Juan 5:5-7Admito con facilidad cuando me equivoco y no me cuesta pedir perdón de corazón.
Mateo 5:23-24Puedo compartir mis debilidades, limitaciones, fracasos y errores sin ponerme a la defensiva.
2 Corintios 12:7-12Las personas de mi entorno me ven como alguien cercano, transparente, amable y fácil de tratar.
Gálatas 5:22-23; 1 Corintios 13:1-6Quienes me conocen dirían que no soy una persona susceptible ni que se ofenda con facilidad.
Mateo 5:39-42; 1 Corintios 13:5Acepto las observaciones constructivas y las reacciones de otros con apertura y buena disposición.
Proverbios 10:17; 17:10; 25:12No suelo juzgar ni criticar a los demás.
Mateo 7:1-5Suelo ser una persona rápida para escuchar, prudente al hablar y capaz de ponerme en el lugar del otro.
Santiago 1:19-20No me sobrecargo de compromisos ni tiendo a abarcar más de lo que realmente puedo gestionar.
Mateo 4:1-11Sé decir «no» con serenidad ante demandas o peticiones que sobrepasan mi capacidad actual.
Marcos 6:30-32Entiendo que mi temperamento puede ser tanto una fortaleza como un reto según el contexto a la hora de reaccionar adecuadamente.
Salmo 139; Romanos 12:3; 1 Pedro 4:10Sé diferenciar cuándo debo apoyar a alguien a llevar su carga (Gálatas 6:2) y cuándo debo permitir que asuma su propia responsabilidad.
Gálatas 6:5Conozco mis capacidades emocionales, relacionales, físicas y espirituales, y desconecto periódicamente para «recargar las pilas».
Marcos 1:21-39Mantengo un buen equilibrio entre la vida familiar, el trabajo, el descanso y el ocio saludable.
Éxodo 20:8Hablo con naturalidad de mis bajones, pérdidas, desengaños y frustraciones.
Salmo 31:1-8; 51:1-12Cuando las cosas no van bien, me detengo a procesar cómo me siento en lugar de disimular como si no pasara nada.
2 Samuel 1:4, 17-27; Salmo 51:1-17Me tomo tiempo para vivir el duelo y la tristeza ante las pérdidas, siguiendo el ejemplo de David (Salmo 69) y de Jesús.
Mateo 26:39; Juan 11:35; 12:27Personas que atraviesan momentos de dolor y aflicción acuden a mí porque perciben que reconozco las desgracias y aflicciones de mi propia vida.
2 Corintios 1:3-7Me permito llorar y atravesar etapas de desánimo o tristeza, buscando entender qué hay detrás y permitiendo que Dios actúe en mí a través de ellas.
Salmo 42; Mateo 26:36-46Tengo la capacidad de conectar con el mundo emocional de los demás y ponerme de verdad en su piel.
Juan 1:1-14; 2 Corintios 8:9; Filipenses 2:3-5Mi entorno me considera una persona atenta, receptiva y con sensibilidad hacia lo que les pasa a los demás.
Proverbios 29:11; Santiago 1:19Tengo una comprensión sana de mi identidad, mi trasfondo, mis valores, gustos, aversiones y áreas de vulnerabilidad.
Juan 13:3Me acepto a mí mismo tal como soy.
Juan 13:1-3; Romanos 12:3Desarrollo relaciones profundas y auténticas con personas de diferentes orígenes, culturas, niveles socioeconómicos o educativos.
Juan 4:1-26; Hechos 10-11Sufro de verdad con quien sufre y me alegro genuinamente con el éxito ajeno.
Romanos 12:15Doy margen a las personas para que desmonten mis prejuicios e ideas previas sobre ellas.
Proverbios 20:5; Colosenses 3:12-14Cuando alguien me hiere, expreso cómo me he sentido utilizando la primera persona («yo siento...») en lugar de atacar o culpar («tú hiciste...»).
Proverbios 25:11; Efesios 4:29-32Rara vez juzgo precipitadamente a los demás sino que actúo como un agente de paz y reconciliación.
Mateo 7:1-5Quienes me conocen confirmarían que amar bien a los demás es prioritario en mi vida.
Juan 13:34-35; 1 Corintios 13